El diseño universal y la vivienda accesible son esenciales para crear espacios que realmente mejoran la calidad de vida de las personas. Durante años entendí la accesibilidad como una norma más que debía aplicar en mis proyectos. Un listado de requisitos que había que cumplir. Mi visión cambió cuando participé en el Cluster de Apoyo para la Calidad de Vida de Fomento de San Sebastián. Allí trabajé junto a colectivos que viven cada día con dificultades reales para moverse en espacios que no han sido pensados para ellos. Descubrí la distancia que existe entre la teoría de la accesibilidad y la vida cotidiana de quienes dependen de ella.
Poco después visité la Casa Accesible, Inteligente y Sostenible de Fundación ONCE. Aquella experiencia me impactó profundamente. Ver, tocar y recorrer una vivienda diseñada desde el principio para ser utilizable por cualquier persona —con o sin discapacidad, joven o mayor, autónoma o dependiente— me hizo entender que el diseño universal no es un añadido: es la base de un buen diseño.
mi compromiso como diseñadora
De la mano de Elkartu, he participado en el diseño de la Vivienda Adaptada Erabakiz lo que me ha confirmado que diseñar de forma universal y flexible no es cumplir una normativa, sino dar respuesta a necesidades reales. Cada recorrido, cada conversación y cada experiencia cercana me han enseñado que un espacio bien diseñado puede cambiar la manera en que alguien vive, se relaciona, trabaja o descansa.
Por eso defiendo que la accesibilidad no debe verse como una obligación, sino como una oportunidad:
la oportunidad de crear espacios que cuidan, acompañan y permiten que todas las personas vivan con dignidad.

diseñar para todas las personas de forma universal, flexible y sin barreras
El diseño universal consiste en crear espacios que funcionen para todas las personas, independientemente de su edad, movilidad, estatura o capacidad. No es una estética especial ni un estilo concreto. Es sentido común aplicado al diseño. Una vivienda accesible no es una vivienda “especial”: es un hogar confortable, seguro, adaptable y preparado para acompañar los cambios vitales de quien la habita.
La accesibilidad bien planteada aporta:
- Autonomía: poder realizar tareas sin depender de otros.
- Seguridad: evitar riesgos innecesarios.
- Comodidad: usar el espacio sin esfuerzo.
- Flexibilidad: adaptar la vivienda sin obras.
- Belleza: porque accesible y bonito no solo son compatibles, sino complementarios.
viviendas que se adaptan: tecnología y diseño que liberan
Hoy existen soluciones que mejoran la vida sin complicarla:
- puertas y persianas motorizadas,
- encimeras regulables en altura
- tabiques móviles que crean espacios flexibles,
- domótica accesible desde móvil o tablet,
- baños pensados para maniobrar y actuar con comodidad,
- almacenaje accesible y mobiliario adaptable.
La tecnología, cuando está bien pensada, no sustituye a las personas: da libertad.
El diseño universal es la base de un hogar funcional, bello y sostenible.
No es una tendencia ni un estándar técnico: es una manera de entender el diseño desde el respeto y la empatía. Porque la verdadera innovación no está en complicar, sino en hacer la vida más fácil.
El diseño universal no está reñido con la estética; al contrario, permite crear espacios accesibles que también son acogedores, agradables y adaptados al gusto de quienes los habitan. La accesibilidad no implica renunciar al diseño, sino entender que la belleza también puede ser funcional y que un espacio pensado para todas las personas puede tener carácter, calidez y personalidad propia.
Vivir más años es una gran noticia, pero también implica que todas, en algún momento, necesitaremos espacios que nos cuiden. Diseñar con accesibilidad hoy es invertir en autonomía mañana.
Si estás pensando en adaptar tu vivienda o en crear un hogar más fácil, seguro y cómodo, estoy aquí para acompañarte en ese proceso.
